El cuadro pertenece a la pequeña iglesia "Santuario de la Misericordia", ubicada en Borja, una localidad de Zaragoza, España. "Este es el resultado de dos horas de trabajo a la Virgen de la Misericordia", reza la pintura, que duró un poco menos en las manos de su sorpresiva restauradora.
Cecilia Giménez tomó la iniciativa de recuperar la obra que se encontraba en malas condiciones, ya que, según afirma su hermana, “siempre ha tenido la pasión de la pintura, desde pequeña. Y lo hizo para que la iglesia quedara ás bonita, para ayudar."
El resultado está a la vista, como así también la sorpresa del párroco, de los fieles y de la misma Giménez, quien no entiende el porqué de tanto revuelo. Esto último es entendible, puesto que no era la primera vez que "metía mano" en el asunto.
Según cuentan Cecilia y su hermana, “el lienzo no tiene mucho valor, es simplemente una cara de un Cristo” y agregaron que "todo el mundo que entraba me veía pintando. Yo a escondidas no lo he hecho nunca."
Por lo pronto un grupo de profesionales comenzaron a analizar los pasos a seguir para recuperar, esta vez como se debe, la pintura de García Martínez.
La noticia llegó a Internet y en segundos se masificó por medio de las redes sociales.
Es que Inodoro Pereyra tenía razón cuando decía que "el que no sabe es como el que no ve"

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